Desvelos

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11 de abril. Confusión. Desconcierto. Lacrimógenas. Francotiradores.
Muerte. Venezuela sin riendas. El odio como bandera. La violencia como
escapatoria. Comiquitas. No pasa nada. Pero si pasaba. Transmisión de nuevo en
vivo, cada palabra más ruidosa que la anterior. ¿A dónde vamos? La cosa fea. Madrugada,
noticias antes del alba: Chávez no esta. Celebración, el tirano renunció.
Confusión. ¿Quién es el presidente? Un papel y un nombre: Carmona. Pocas horas.
Desafuero. Apareció Chávez. Miraflores como desierto después de una fiesta.
Desde ese día la marca de lepra de los opositores. Desde ese día la
resurrección de un líder para los oficialistas. La verdad tiene dos caras y la
historia todavía no es diáfana, aun huele a lacrimógenas y quizás las
comiquitas tienen la culpa de todo.
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14 de abril. El presidente cumplió un año sentado en Miraflores. Para unos sigue
siendo Nicolás. Otros ya le llaman, señor Presidente. Todos los días, como un
mantra, invoca el nombre de su Comandante eterno y aviva la llama de la lealtad,
pues le preocupa que se den cuenta que él no es su antecesor. El presidente es mal costurero pues aún su país sigue partido a la mitad. Declama que no
buscó aquel puesto, pero sigue allí y a la par la calle reclama su salida. Y luego de 365 días las
encuestas no sonríen a su gestión. Aunque, para eso hay una solución: defender el legado de Chávez como trinchera... Sin dudas, dirigir bajo la sombra de otro no es tarea sencilla, pero unos cuantos ensayos frente al espejo deberán bastar día a día.
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Abril ha demostrado ser el mes de la convergencia de la política como impulso de
nuestro ser y actuar. Esos días la madrugada ha visto como los venezolanos esperaban frente a un televisor el desenlace de la historia, como se reescribía los acontecimientos. Tres abriles, tres desvelos y todavía no hay una Venezuela forjada con voluntad, sino enrarecida y matizada a más no poder. Quizás las madrugadas no sientan bien para mejorar un país.
Deja tu comentario de que tal te pareció mi articulo. Porque nuestros desvelos tienen derecho a ser contados, aunque la historia sólo mencioné los desenlaces...
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